El comercio se reinventa para fomentar el consumo


Los ejes comerciales de Barcelona ofrecen nuevas propuestas en Navidad
NATALIA BRAVO Barcelona 18 DIC 2011 – 02:26 CET
Apenas se puede dar un paso por el centro de Barcelona. Las calles están llenas de ciudadanos que pasean y miran escaparates, pero muy pocos llevan bolsas. La crisis sigue pasando factura y los comerciantes están intentando buscar fórmulas para fomentar el consumo. Los ejes comerciales se están reinventando para aumentar las ventas, aunque sea antes de la época de las rebajas. El Ayuntamiento de Barcelona, gobernado por CiU, sensible a los intereses de los comerciantes, ha respondido a sus intereses y ha permitido iniciativas como la nueva Gran Fiesta del Comercio en la Calle en el Gòtic durante este fin de semana. Las 48 calles que conforman el barrio podrán asomarse literalmente a la calle ofreciendo en mostradores sus productos más atractivos. Por su parte, el eje comercial de la Rambla de Catalunya y sus calles transversales han albergado el Style: Nadal 2011, con promociones, regalos por compras, degustaciones y presentaciones de productos para captar compradores.

La iniciativa del Gòtic surgió de una vieja idea de algunos comerciantes, que este año han querido unir fuerzas para incentivar el consumo. Las razones son desde redescubrir el barrio hasta que las tiendas se relacionen entre sí, ganar presencia entre los ciudadanos en la calle y conseguir una aproximación diferente.

La zona comercial de la Rambla de Catalunya quiso preparar, en el que consideran el fin de semana más fuerte del mes, una serie de acciones para animar a los ciudadanos a realizar compras. Alfombras rojas en las entradas, cava y bombones a las puertas de los comercios, regalos por comprar y sorteos eran algunas de las propuestas de las tiendas. Además, algunas empleadas repartían vales de descuento y promoción a todos los paseantes.

Sin embargo, la idea no ha sido fructífera para todos los comerciantes. “Para nosotros parece que la Navidad no haya empezado aún”, lamentaba Maria Cleofé Gutiérrez, encargada de la zapatería Cañas, ante las escasas ventas obtenidas. En la puerta del local se mostraba un surtido de zapatillas: “Quizá no es el producto más atractivo, pero es el que más regalan en estas fechas”.

José María Villegas, dueño de un local de venta de cerámica artística y tesorero de la asociación de comerciantes de la calle Comtal (Barri Gòtic), optó por que uno de sus artesanos moldeara en la calzada sus figuras. “El número de ventas ha aumentado, pero los beneficios son inferiores a los de años anteriores”, explicaba Villegas. “Antes compraban una pieza de 200 euros; ahora caen solo las figuras pequeñas que no alcanzan los 20 euros”.

Pese a estas estrategias para atraer el consumo, los ciudadanos controlan sus compras. Así lo confesaba Eva Sánchez, una arquitecta de 34 años en paro, que paseaba con su pareja y su hijo: “He reducido mis compras solo a lo que necesito”.

El comercio es un sector sensible: una crisis demasiado larga es más fuerte que la magia de la Navidad.

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2011/12/18/catalunya/1324171578_737508.html

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