Mírese las manos


Hoy he tenido un complicado dilema: entre tener que perdonar y tener que pedir perdón. He pasado más de dos años compartiendo únicamente las justas palabras  de cortesía con un compañero, después de que tuviese una discusión con él, un amigo, una persona de confianza. Una confianza que se rompió por completo tras esa discusión.

Hace semanas que hemos estado  intercambiando más de un hola y un adiós en el ascensor. ¡Incluso con una sonrisa! Había pasado tanto tiempo que no recordaba ni la razón por la que discutimos aquel día (aunque sí recordaba, y recuerdo, que fue muy doloroso lo que se dijo)… Y hoy nos hemos cruzado en el ascensor, por casualidad, nos hemos visto la cara el uno al otro y hemos desempolvado aquello que nuestros ojos  sabían hacer dos años atrás: entender que teníamos que hablar. Así que nos hemos bajado juntos y hemos ido a tomar un café.

Después de contar nuestras desavenencias diarias, de soñar un poquito con un mundo mejor, de hablar de lugares lejanos a nuestra rutina y que a lo mejor no serían tan distinto a lo que conocemos, de fantasear en romper la jerarquía empresarial que viven muchas empresas…. Después de todo eso, hemos vuelto a nuestros sitios. Y entonces, sin tenernos uno frente al otro, nos hemos pedido perdón. No servía en absoluto seguir teniendo rencor. Y hemos recuperado nuestra charla, esta vez hablando del rencor y del perdonar. Como si no fuera con nosotros el tema.

A veces, solemos hacer daño a otras personas porque solo pensamos en nuestro dolor, solo pensando en uno mismo. Y castigamos por rencor. Porque  esperamos que la otra persona entienda  aquello que nos hizo en su momento.

Parece que sea más importante lo que esperamos de los demás, que no lo que podemos dar de nosotros. Sin esperar nada a cambio. No sé, quizás lleve demasiado tiempo haciendo lo mismo, con las mismas personas, y en el mismo lugar. Pero no sé si es por eso, pero creo que veo pocas manos tendidas. No espero que estén limpias de culpa, pero sí tendidas.

¿Sabemos perdonar? ¿Sabemos pedir perdón? ¿Sabemos borrar el rencor?  ¿sabemos reconocer nuestros errores? Quizás sea una duda en vano, o quizás me lo podáis aclarar y descubra algo más del ser humano.

¿Cuántas veces cedemos ese rencor ante otra persona? Ponga las manos boca arriba sobre la mesa, y miréselas.

2 Respuestas a “Mírese las manos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s