El futuro era así


Imaginar el futuro ha sido una de las delicias preferidas del cine. Dar forma a lo que está por llegar, acortar la distancia con lo desconocido, asustarnos o esperanzarnos.

Enfundados en trajes de papel de plata, tecnología controlando la sociedad, robots que hablasen y trabajasen por nosotros, hogares gestionados por sistemas domóticos e incluso coches voladores para ir al trabajo han sido la manera más común de imaginarlo. Y sin olvidar ataques e invasiones extraterrestres que nos esclavizarán y se quedarán con nuestras mujeres y nuestros hijos. Qué barbaridad. Todo puede suceder en esa mezcla de imaginación y ciencia del retrofuturismo cinematográfico.

Todo puede suceder en esa mezcla de imaginación y ciencia del retrofuturismo cinematográfico

Las visiones más pesimistas nos presentaban regímenes autoritarios que controlarían a la población. Casi siempre, por seres extraños de otro planeta. (¿puede que eso ya haya ocurrido? Ah, no. Le Pen no ha ganado las elecciones). O generaban pavor con tecnologías que toman conciencia de sí mismas y demuestran una inteligencia superior a la humana. Acabáramos. Pero también ha habido profecías menos apocalípticas: según Regreso al futuro, nos queda solo un año para la llegada de los aeropatines. En 2015 vestiremos ochenteros con hombreras y zapatillas deportivas galácticas volando con un patín. ¿Por qué no? El deseo de cualquier festivalero del Primavera Sound para un look a lo Marty McFly. Nada disparatada la idea, hipsters.

fotograma 'Regreso al futuro'

fotograma ‘Regreso al futuro’

El cine más primitivo mostró ya una nave espacial que descubriría una nueva frontera: la Luna. Era 1902. Georges Mèlies rompía con la vida cotidiana que retrataban los cortometrajes de dos minutos de principios de siglo XX y ofrecía el primer ejemplo de ciencia ficción filmado en escasos 14 minutos.

No solo el cine ha fantaseado con lo que está por llegar. La diseñadora italiana Giorgia Lupi, junto con su equipo de la agencia de diseño Accurat, creó recientemente una línea del tiempo donde recrea una serie de acontecimientos futuros, según la predicción de novelas, libros y cómics. Las especulaciones que la ficción narrativa ha generado también para anticiparse. Un Julio Verne con vagos aciertos en De la Tierra a la Luna, o un Frederik Pohl imaginando un mundo dominado por las agencias de publicidad en Mercaderes del espacio.

¿Damos por válidas películas que no hayan acertado con más precisión el futuro que ya ha llegado? ¿Y el que está por venir?

Algunos con más puntería, otros con menos. ¿Damos por válidas películas que no hayan acertado con más precisión el futuro que ya ha llegado? ¿Y el que está por venir? Quizá Ridley Scott estuvo en lo cierto en Blade Runner y solo nos faltan dos años para ver ¡al fin! unicornios. U ojalá no tengamos nunca que abandonar la Tierra por el cúmulo de basura humana que deba limpiar robots tan entrañables como Wall-e. Eso sí, pase lo que pase, que el cine nos siga deleitando con su imaginación.

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