Alberto Tognazzi: “El gran artista se ha diluido y es muy difícil identificar a uno representativo en la era internet”


Alberto Tognazzi (foto: Alberto Gamazo)

Alberto Tognazzi (foto: Alberto Gamazo)

Doer. Así se define. Aprender haciendo. Sobre la marcha, pues, Alberto Tognazzi ha sido director de MovifilmFest, consultor del ministerio de Cultura, creador de varios proyectos audiovisuales, profesor en la Escola Superior de Disseny de Barcelona e incluso ha tenido una pequeñísima y breve trayectoria, tal como dice él, como artista. ¿El lugar escogido para hablar de arte? Qué mejor con un italiano que en una atípica cafetería italiana en el centro de Barcelona.

¿Estudiaste Semiótica, ciencia que se encarga de entender los signos de una comunidad, pero formado en las artes?

Sí, en una universidad que se inventaron Umberto Eco y otros iluminados en 1968. Una mezcla de semiótica, antropología, sociología, estética, historia… enfocado al mundo de las artes. Durante los años de la universidad viví el paso de lo analógico a lo digital en diferentes sectores, empezando por tener mi primer ordenador personal, y pasando de la moviola en 35 mm al montaje no lineal, que hoy parece casi una banalidad, pero en esos años era una experiencia casi violenta para la mayoría de los profesionales del sector. Viví esa transición. Siempre he estado del lado tecnológico, aunque me cabreé con el mundo del arte porque me parecía patético que en el mundo del videoarte hayan abusado del error y el desconocimiento de la tecnología como “fuente de inspiración” y hayamos perdido criterio para determinar arte. Por un Bill Viola con criterio, hay miles de farsantes que solo saben darle al rec sin ningún criterio.

EL ARTE SE HA FRAGMENTADO Y YA NO IMPORTA EL ARTISTA CONSAGRADO. VUELVE A TRIUNFAR EL MENSAJE

¿Lo digital también es arte?

El término artesanía viene de algo que se hace con las manos y digital del latín digitus, de dedo, por eso que no están tan lejos aunque parezcan mundos muy distintos. Si analizamos lo que es arte y cómo se ha implementado en el mundo educativo donde han uniformizado al creador enseñándole cuatro o cinco pautas, hemos generado un problema de mercantilización del arte. En un momento que nos globalizamos digitalmente y tenemos acceso a lo que hacen en África, Latinoamérica, o a Papúa Nueva Guinea… a un solo clic, desaparece la razón de ser del producto como bien refugio, como representación cultural. Cierto arte contemporáneo y digital ha perdido el comunicar con las emociones y solo funciona en tu territorio, tu cultura, tu idioma…

En el arte la expresión de sentimientos ocupa un lugar central. ¿Las emociones son universales? ¿El arte puede ser universal?

Sí, pero un Van Gogh, por ejemplo, no. Un Van Gogh no significará lo mismo fuera de su casa. En China, donde hasta hace poco la caligrafía era su arte, no entenderían cómo funcionaba el arte de un holandés, por no hablar de los pigmeos de Papúa Nueva Guinea, que también están conectados a internet. Por otra parte, la posibilidad que nos ofrece internet de ir de aquí para allá hace que ese concepto arraigado a un lugar se diluya. Zygmunt Bauman habla de mundo líquido, yo creo que más bien se está diluyendo. En el arte podemos ver pequeñas chispas creativas de aquí y allá. En lo digital lo ves con ciertas piezas interactivas, en vídeos virales, en memes que han visto millones de personas. El “artista” que lo ha hecho es una remezcla de una intención. El arte se ha fragmentado y ya no importa el artista consagrado. El mensaje vuelve a triunfar.

¿Hablamos, pues, de la figura de un artista puntual?

Exacto. Y no digo accidental, porque el artista que ha creado ese vídeo quizá se pasó horas perfeccionando su técnica hasta hacer esa obra puntual. En la red no hay artistas consagrados. Hoy puede que tengamos a Maurizio Cattelan, Ai Weiwei, Bill Viola, Santiago Sierra o a Banksy, que es un artista con mayúsculas, con un lenguaje callejero, ultrademocratizado, que da cinco vueltas de tuerca a una técnica y un lenguaje, hasta dar con un discurso político casi universal. Pero ahora el gran artista se ha diluido y es muy difícil identificar a uno representativo en la época de internet. Tenemos tal bombardeo de información que solo retienes lo que has visto los últimos cinco días. Ahora vivimos en el mundo del hiperacceso a la información. Puedes acceder a miles de ideas de forma inmediata y el artista puede juntar varias disciplinas en una. Aunque ahora que ya no compramos arte… La cultura joven no compra arte, lo consume, lo vive y lo quema.

¿Cómo consumir arte ahora y en el futuro?

Habría que definir primero qué es arte. Es el impacto entre el artista y el espectador o receptor del producto. Se crea un pacto entre ambos y marcan los límites de qué es arte, porque ahora arte puede serlo todo. El mundo museístico tiene sus funciones pero el arte contemporáneo, con internet, lo convierte en algo nuevo, donde el artista no es el protagonista, ya que difícilmente puedes nombrar cinco artistas digitales que otras diez personas asuman como tales, pero sí que hay piezas que al final todos concuerdan que son arte.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s