¿Qué pongo en mi currículum?


Pregunta absurda, dirán algunos. Tu vida laboral y académica, ¿no? Qué fácil. Díganselo a los miles y miles de estudiantes que salen de los fogones de la universidad o a los millones de parados que rastrean un puesto de trabajo. Nos lleva de cabeza crearlo, saber qué decir, la foto que pones o no, qué palabras no mencionar, qué imagen proyectar de nosotros en él, qué experiencia laboral suprimo, o en cuál me explayo, ¿creerán que soy algo pretencioso? ¿O pensarán que no sirvo para ese puesto? ¿Quizá deba ahorrarme mis veranos trabajando en el McDonalds? ¿Mi matrícula de honor tocando el clarinete servirá para que vean mis dotes artísticas? Ay, qué sinfín de dudas.

Las herramientas digitales actuales anticipan un futuro de cómo buscar y encontrar empleo

El curriculum vitae, la carrera de la vida, originariamente nace en la Roma clásica, en contraposición al cursus honorum, la carrera de los magistrados romanos, la misma que hizo Julio César para prepararse en diversas especialidades, aunque interrumpida por su muerte. En la carrera de la vida, ese cúmulo de experiencias que te definen y hacen de ti quien eres, cómo eres y puede hacer una breve descripción de tu persona profesional y académica. Pero ¿todo (o únicamente) eso importa realmente a la hora de crear tu currículum? El currículum, tal y como lo entendemos, acabará muriendo. No como todas esas hojas arrugadas en el fondo de las papeleras del departamento de recursos humanos, que también. Se viene a decir que se extinguirá. Deberá evolucionar a algo más allá que una hoja con líneas que fluctúen entre la vanidad y lo que anhelas ser profesionalmente. Por eso, muchos expertos creen que será reemplazado por medios sociales. Es el caso de LinkedIn, aunque de momento se use como espacio para volcar lo mismo que en la versión papel. El currículum deberá ser aquello que defina tu marca personal, sí, pero breve y conciso.

Nos lleva de cabeza crearlo, saber qué decir, la foto que pones o no, qué palabras no mencionar

Las herramientas digitales actuales anticipan un futuro de cómo buscar y encontrar empleo. Hoy en día somos ya electrónicos para identificarnos y tenemos cientos de avatares en la red. Por eso un digital vitae, tal y como acuñó el consejero delegado de Google Eric Schmidt, nuestra identidad digital, será la que ofrezca esa carrera de la vida en la que no importará tanto la bolsa de empleo como tu red de contactos personales y profesionales. En un mundo laboral sin fronteras, la red te abre la posibilidad de crear tu porfolio digital y en constante actualización. Dándonos a conocer en activo, en la red, y no en una hoja estática. Y es así es como nos podremos convertir en un candidato 360 grados.

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