Jose Valenzuela: “Con los entornos virtuales ganaremos en la indispensable comunicación no verbal”


José Valenzuela (foto: Alberto Gamazo)

José Valenzuela (foto: Alberto Gamazo)

Ingeniero electrónico, ingeniero biomédico. Ha trabajado en laboratorios de física de nanomateriales y neurociencia. En marcha una tesis sobre teoría literaria y ciencias cognitivas. Humanista, guionista. No le gusta ni que le llamen ingeniero, ni neurocientífico, cree que le queda grande el traje. Y que le falta tiempo para hacer más cosas, aún. Más sorprende esas ganas de devorar el mundo cuando descubres que solo tiene 32 años. Jose Valenzuela, actualmente investigador en EventLab donde investiga en neurociencia y entornos virtuales, aquí nos cuenta una gota del océano que sabe.

¿El cerebro lo es todo o no necesariamente es todo lo que nos pasa?

Más que decir que es lo que nos pasa, sería lo que percibimos. Por un lado está del debate que ha habido siempre de que por un lado está el cuerpo y por otro la mente… Somos todo nuestro cuerpo, pero no podemos decir mi cerebro es una cosa y yo soy otra. No. Mi cerebro, por ejemplo, construye esa simbología, que es mi yo. Así que sin ese cerebro nosotros no podríamos percibir esta realidad en la que estamos. Obviamente todo es subjetivo, si buscamos una idea de objetividad absoluta, nadie va a poder tenerla porque cada persona entiende el mundo de su forma. Y ya no hablo, por ejemplo, de procesos complejos como los que tenemos frente a emociones o frente a una situación ambigua y de cómo interpretamos eso, sino el simple hecho de percibir visualmente una imagen que también procesamos, le damos contenido. Sin el cerebro eso sería imposible.

Hay constantemente el debate de separar cerebro y conciencia, por ejemplo, como cuando te enamoras, si es por repercusiones neuronales o por una colección neuronal…

La conciencia, al fin de cuentas, es una construcción compleja de nuestro cerebro. Por eso todos esos procesos fisiológicos, neurofisiológicos, llevan a un estado complejo, superior, que cuando se estudia neurociencia se habla de ese escalón que hay que pasar de la base de neuronas a la base más compleja de conciencia. Ese es uno de los grandes retos actuales de la neurociencia. Precisamente, cuanto más se avanza, más se encuentran interrogantes más complejos. Antes era más sencillo entender conciencia y cuerpo, para entendernos, el yo espiritual y el yo terrenal, pero cuando se ve que la conciencia es una construcción, que tiene su base no directa, pero a la parte más fisiológica, nos encontramos con ese problema: cómo estudiar algo de lo que no tenemos una inmediatez para comprobarlo empíricamente.

SI SOLO PENSAMOS EN EL AVANCE TECNOLÓGICO, NO VAMOS A SER CONSCIENTES DE LA REPERCUSIÓN SOCIAL QUE PUEDE TENER

¿Cómo podemos hablar de neurociencia de una manera que pueda entender el gran grueso de la sociedad su campo de estudio?

Siempre intento explicar las cosas de forma que lo pueda entender mi abuela, claro, tenía que llegar a casa y explicarle qué hacía. En el campo de la neurociencia, lo más sencillo, es entender cómo funciona el cerebro y cómo funciona la mente. Aprovechando el entender la mente, dar a entender que estudiar el cerebro no solo es estudiar procesos físicos. ¿Por qué diferencia mente y cerebro? Porque como ya te comentaba, una cosa está relacionada con la otra. La mente es una abstracción para definir los procesos mentales: razonar, emocionarse… Pero diferenciaría mente y cerebro, porque por un lado está la parte inmediatamente física: cómo se comunica una neurona con otra. Pero si vamos subiendo escalones, nos acercamos a procesos más complejos. Nos alejamos de esa neurona, o entender cómo funcionan los diferentes iones que hay en una neurona y la bioelectricidad con la que se comunica… El neurocientífico busca comprender la mente y sus procesos cognitivos.

¿Qué aplicaciones tiene en un futuro cercano en el campo de la comunicación?

Un ejemplo concreto: el uso de la realidad aumentada para la comunicación a distancia. Poder meterte en un entorno de realidad virtual, que no es más que crear por ordenador una realidad alternativa. Te pondrás tu traje, tus gafas, con las que te va a dar esa sensación de profundidad y, cuando estés dentro de ese entorno virtual, estarás viendo otro entorno, el que sabrás que no es real. No diré que engaña a tus sentidos, pero sí que, conforme estés ahí y te habitúes, tus sentidos, y ciertos procesos mentales, van a hacer que te sientas en ese espacio como si fuera real. Si lo aplicamos a la comunicación, podrás ponerte en tu casa, meterte en un avatar y verte en un entorno virtual con otra persona que quizá esté en otro lugar del mundo. A nivel práctico, vas a estar en la misma habitación que esa persona. ¿En qué ganamos? Ganamos que ya va a haber comunicación no verbal, que vas a ganar en ámbito empresarial, por ejemplo, y no como en teleconferencias laborales que es una locura. O si nos vamos a entornos más familiares, donde tienen al padre lejos, los hijos van a poder sentir que está más cerca. Eso son casos concretos, la neurociencia tiene un potencial brutal.

¿Las redes sociales podrían dar un paso para ser realidades virtuales semi inmersivas? ¿Carecemos de comunicación no verbal en los nuevos canales de comunicación?

Las redes sociales tienen un factor importantísimo. Hace poco aparecía una noticia de cómo se podrían transmitir las emociones a través de redes sociales. Por algo muy sencillo: si tú ves en tu entorno, digamos Facebook por ejemplo, que están preocupados con todo el conflicto de la franja de Gaza, notarás una preocupación que se está transmitiendo. Al leer los mensajes de la gente puedes interpretar las emociones de esas personas, con lo cual se puede llegar a transmitir emociones escribiendo. Si añadimos a esas redes sociales realidades semiinmersivas donde añadir movimiento a las personas, quizá se estrechen más esos lazos que se crean en las redes sociales.

NOS ENCONTRAMOS CON ESE PROBLEMA: CÓMO ESTUDIAR ALGO DE LO QUE NO TENEMOS UNA INMEDIATEZ PARA COMPROBARLO EMPÍRICAMENTE

Si entendemos los videojuegos como un primer paso a realidad inmersiva de ocio, y las redes sociales a nivel de comunicación, ¿Cuál crees que dará la primera zancada hacia una realidad inmersiva?

Me atrevería a decir que los videojuegos, aunque yo te mezclaría los dos en una sola realidad virtual. No sé si habrás visto lo que ha hecho Facebook que ha comprado Oculus, una empresa que básicamente lo que hace es gafas de realidad virtual a precios económicos. ¿Cuál es el objetivo de Zuckerberg? Está claro, quiere abaratar al máximo la producción de esas gafas y que todo el mundo las tenga. En redes sociales, por ejemplo, un secondlife, que permite verte, por ejemplo, ya no en tu cuarto frente al ordenador sino en una playa con amigos, o con desconocidos. Con lo cual, estamos transportando una playa o una discoteca a tu casa. En el mundo de los videojuegos, por otro lado, veo mucho potencial, sobre todo porque los videojuegos tienen una cosa que no tienen las redes sociales: el aspecto narrativo. Es un factor importante, pues hace que no solo te fijes en el aspecto más técnico, sino ya te estás sintiendo dentro de una. Solo con las gafas, imagínate cuando des una vuelta y te veas dentro de un sitio… Y cuando añadamos un traje que añada más inversión, o plataformas que te pueda poner a caminar sin moverte de casa… Eso va a ser brutal. Luego veremos las consecuencias éticas de todo esto…

¿Se tienen previstos, desde la ciencia, los obstáculos que podrá generar?

Ya no solo en este campo, en cualquier avance científico suele ir por separado el propio avance de la reflexión que hay que hacer del mismo dentro de la sociedad y sus consecuencias. Como la energía atómica, por ejemplo, que por un lado puede dar energía a toda una ciudad, y por otro lado, cepillarse una ciudad entera y mucho más. Por eso, es muy importante tener estudios multidisciplinares, también en la ciencia. Así, cuando desarrollas un trabajo, desarrollar su estudio desde distintas áreas, porque si solo pensamos en el avance tecnológico, no vamos a ser conscientes de la repercusión social que puede tener. No digo que si supiéramos siempre su repercusión se frenaría un avance, pues el dinero manda, aunque sea así de triste. Hasta la investigación más sencilla debe ser financiada y al final habrá más dinero para aquella aplicación que a último término tenga más negocio.

¿Acabaremos siendo dependientes de la tecnología?

Acabaremos siéndolo. Al menos en el primer mundo.

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