Un tiempo para todo


Cuántos de nosotros habremos suspirado eso de “ojalá estuviéramos siempre de vacaciones”. Qué gozada sería aparcar cualquier responsabilidad, desprenderse de la dictadura del reloj, órdenes y obligaciones para desparramarse en una hamaca, caminar por rutas bucólicas, disfrutar de la playa sin prisas, caminar por tu ciudad, cual recién llegado, en horario laboral, jugar eternas partidas de cartas o bañarse en un lago de ensueño que Google Maps no localice. Descansar y hacer lo que nos gusta, los dos pilares de las vacaciones. Pero sin un trabajo, que permitiera cubrir los gastos que generan esos placeres, nada de eso sería posible. Parece que sean unidos indisolublemente. O peor: que ambos no pueden llevarse a cabo a la vez.

(autor desconocido)

(autor desconocido)

El descanso es necesario, pero no deberíamos dejar un cambio tan drástico entre una jornada y otra

El periodo vacacional que ofrece el trabajo, aunque lo anhelemos durante los meses que estamos en la oficina, cual preso quiere su libertad, a veces es considerado un tiempo perdido. ¿Podríamos vivir eternamente de vacaciones? El ser humano es un animal de costumbres, incluso en vacaciones. Es por eso que ese espacio libre de quehaceres al final también se convierte en una rutina. Lo que debería diferenciar el periodo vacacional del laboral es la velocidad con la que vives tus actividades planeadas. Las vacaciones suponen un tiempo para desenchufar de la realidad, para que todo parezca que sea felicidad. Porque en la oficina te conviertes en un elemento más de la mesa y la falta de tiempo es nuestro día a día. Tendemos a pensar que la tranquilidad son las vacaciones y el estrés, el mal humor, el trabajo. No debemos invertirlo (la vacaciones siempre serán felicidad), pero ¿por qué no hacer de los meses de septiembre a junio un tiempo para no vivir congestionados, agotados de compromisos, tensiones, llenos de urgencias que no logramos abarcar?

Descansar y hacer lo que nos gusta, los dos pilares de las vacaciones

El descanso es necesario, pero no deberíamos dejar un cambio tan drástico entre una jornada y otra. El paréntesis de las vacaciones que sirva también para emprender con ilusión el otoño. Buscar el equilibrio reflexionando sobre los meses de trabajo. Quizá, de esa forma, no nos suponga tanto dolor el mes de septiembre, ni queramos vivir eternamente de vacaciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s