Pep Torres: “Estamos impregnados de testosterona, y falta más valentía y sensibilidad”


Pep Torres (foto: Alberto Gamazo)

Pep Torres (foto: Alberto Gamazo)

Polifacético donde los haya. Muchos recordarán a Pep Torres por ser aquel inventor que amenizaba las noches del famoso programa Crónicas Marcianas con sus artilugios. En junio del 2010 cogió el espacio de la antigua sede de Iniciativa Verds per Catalunya (ICV) del Barrio Gótico para hacer de él un lugar donde la gente al salir tuviera ganas de hacer cosas, de inventar, crear sin miedo. Y desde entonces, los visitantes del Museo de los Inventos de Barcelona (MIBA), primerizo en Europa, cuando traspasan su puerta de dos metros sesenta y empujan su gran pomo, acceden a un mundo más grande que el de las personas, el de las ideas.

¿Está todo inventado?

Claro que no. Nos creemos que estamos muy avanzados, pero si apartas la cámara, haces un zoom y miras los millones de años de historia, ves que estamos en pañales. No estamos nada evolucionados. Decimos que todo son repeticiones de anteriores ideas, pero todavía quedan combinaciones que aún no hemos imaginado ni soñado. Aún falta mucho por descubrir. El MIBA es un museo que mira adelante y no atrás, porque los museos son espacios de recopilaciones de lo hecho hasta ahora, lo primero que inventó, que hizo… A mí me la sopla [risas], a mí lo que me importa es qué pasará. “Y ahora qué” es la pregunta que quiero responder con este museo. El hecho de decir que no todo está inventado te lleva hacia adelante, a pensar que tienes que hacer de nuevo. Lo principal no es lo que verás en el museo, sino lo que tú harás cuando salgas de aquí.

Tendemos a pensar que no inventamos, sino más bien reinventamos…

Es que inventar desde la nada, y sacar algo… No. Hay muchas piezas, las combinas y creas algo nuevo. De hecho, cuanto más lejos estén las piezas del puzzle, más creativo eres. Si las piezas están muy cerca, sacarás ideas demasiado obvias. Si haces puente con ideas/piezas lejanas es cuando dices ¡ostras, ahora me has flipado! y haces lo grande. Si juntas Vacaciones en el mar y la Universidad Deusto, tienes un crucero-Universidad en el que haces una carrera, yo qué sé, por decir algo, un ejemplo de Alfons Cornella. Pues este concepto, totalmente disruptivo, es lo que hace crear cosas nuevas. Como por ejemplo la empresa Uber, que ha echado por tierra todo lo que dábamos por supuesto, no hay forma de pararlo, por mucho que luchen contra ellos. Uber existe y existirá y ahora tienen que pensar cómo adaptar lo que ya existía con el nuevo paradigma.

SI HACES PUENTE CON IDEAS/PIEZAS LEJANAS ES CUANDO HACES LO GRANDE

¿Qué necesitamos para generar nuevas ideas y unir esas piezas lejanas?

Sería explorando unos límites aún por explorar, que sí se ha hecho demagógicamente, que es diciendo “no temas, sé valiente” … Pero lo que se dice nunca se pone en práctica, porque después vas a cualquier empresa a proponer una nueva idea y te cortan las alas, no se quieren equivocar. Todo aquello que pregonamos verbalmente, luego no se materializa. Deberíamos llegar al extremo de dejar que los niños se equivoquen y que el fracaso esté premiado, pues es imposible no equivocarse, repetir un curso, etcétera. El problema es que no se permite que el ser humano encuentre límites que debería encontrar y llegar más lejos. ¿De pequeño qué te decían? Sí, te gusta tocar la guitarra, está muy bien, pero primero termina la carrera y después toca la guitarra. ¿Y por qué no empezar a tocar la guitarra bien desde pequeño?

Quizá nos han hecho creer que las carreras con éxito son las de ciencias y que con aquellas más románticas fracasarás si no eres el mejor…

Te diré dos valores que no se trabajan para nada de nada y que deberían estar impregnados obligatoria y transversalmente en todas las carreras. Sería, uno, la valentía y, dos, la sensibilidad. Porque hay un exceso de testosterona, en todas partes, de masculinidad y soy hombre, ¿eh? Pero lo notas. Falta trabajar la sensibilidad en la medida de hacernos emocionar, vibrar, soñar. Y por otra parte la valentía de intentarlo y saber que, si te equivocas, no pasa nada. Son dos conceptos que no se han trabajado nada. Inventar no es solo crear, es tener una actitud diferente al resto y eso es lo que no se entiende si no tienes sensibilidad, no puedes ser un gran gobernante, ni tomar importantes decisiones en muchos ámbitos de la vida.

Tienes la mirada puesta en el futuro, pero ¿te defines como hombre renacentista?

Me definí así una vez, por esta mezcla de arte y ciencia, sensibilidad y tecnología. Lo he dicho un par de veces y a veces me gusta y a veces no. A veces pienso, lo dejaré de usar y dentro de diez años hablarán del hombre renacentista y tendré que salir yo a decir “¡Era yo! ¡Era yo!” [risas]. Pero por si acaso, lo mantendré para que nadie me saque la bandera. ¿Qué me gusta del Renacimiento? De entrada, la mezcla por partes iguales de ciencia, los avances, pero también la parte artística y sensible de cualquier aspecto.

LA GENTE PAGARÁ PARA VER UNA EXPERIENCIA, NO OBSERVAR SOLO

En tu libro Manual del inventor, tratas el inventor como una profesión. ¿No puede sonar idealista, tal vez, que a día de hoy alguien se defina como inventor en su currículum?

Te diría que ahora más que nunca debería ponerse en el currículum. Porque ser inventor, ponle diez años atrás, era provocar un “ja, ja” a muerte. Y que si no has hecho un invento que te forre, no has triunfado. Igual que exigirle a un periodista ganar un Pulitzer para ser bueno.

Ahora estamos adentrados en este mundo de los emprendedores, que ahora mola mucho, sí, pero que es una mezcla entre un stand up comedy y un anuncio de Damm. El siguiente paso será poner de moda el inventor. Tenemos a mucha gente autoconsiderándose un inventor, como ya hacen algunos emprendedores diciendo “he inventado” sin miedo. Ha cambiado la concepción de inventar y dentro de cinco o diez años se llamará sin miedo a parecer un friki. Todos estos que crean apps, por ejemplo, son inventores.

Los museos son espacios donde guardar objetos, conservarlos. En el MIBA tenéis productos para el futuro. ¿No es quizá un oxímoron el MIBA? ¿CreeS que los museos, lugares cerrados, tienen cabida en el futuro?

El mundo del museo como lo entendemos ahora está muerto. Como espacio con elementos físicos no tiene sentido. El museo tiene cosas, ordenadas, catalogadas, con una historia detrás. Pero es que también puedes ver toda esa obra por Internet. La diferencia es el morbo de ver la obra físicamente. Y esta diferencia, tal vez, tienda a no tener importancia y abandonemos visitar museos. Yo con mi museo quiero transformar, no solo que observes cosas. Que cuando salgas, haya cambiado algo de ti. La gente pagará para ver una experiencia, no observar solo. Guillermo Solana, director artístico del Reina Sofía, tiene claro, por ejemplo, esta idea. Hizo una visita comentada por Twitter (previa programación de tuits). De aquella forma, hizo que la gente desde la red siguiera la visita y, también, quien iba con él por el recorrido. ¿Por qué alguien tiene que venir desde Nueva York a ver a mi museo? Por ello, tal vez el concepto de museo como tal esté muerto.

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